<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250</id><updated>2011-05-04T11:15:22.940+01:00</updated><title type='text'>Temblad, temblad, malditos</title><subtitle type='html'>Crítica de libros</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>14</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-4210533150241230025</id><published>2009-02-27T14:46:00.003Z</published><updated>2009-02-27T15:03:40.342Z</updated><title type='text'>José Antonio Sáez: "Limaria y otros poemas de una nueva Arcadia"</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/Saf86OLxknI/AAAAAAAAECI/yYe5p9zmj-4/s1600-h/003.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307488763049513586" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 298px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/Saf86OLxknI/AAAAAAAAECI/yYe5p9zmj-4/s400/003.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Sáez, José Antonio:&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Limaria y otros poemas de una nueva Arcadia&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Prólogo de Miguel Florián&lt;br /&gt;Jerez, EH Editores, 2008&lt;br /&gt;Colección Hojas de bohemia, núm. 23&lt;br /&gt;107 pp.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Limaria&lt;/em&gt; tiene el mérito –entre otros-, la enorme gallardía y la grandeza de ser un libro contracorriente. Y, si todos los de este poeta abrazaron ese talante solitario y transgresor, éste cruza la frágil barrera de los &lt;em&gt;idola tribus&lt;/em&gt; contemporáneos para enseñorearse en la paradoja de avanzar hacia atrás o, si así se prefiere, retroceder avanzando. Aquella aldea perdida en la sierra almeriense, destino solamente en los cartularios de la especulación, se convierte en el símbolo de su propia poética: la denodada búsqueda de las viejas raíces arcádicas en un mundo rabiosamente helado, donde todo se mide con el rasero de la rentabilidad.&lt;br /&gt;Estamos ante un libro que, en sí mismo, metaforiza esta honda, asumida, contradicción, desde el propio lenguaje y estructura formal: su discreto arcaísmo, que nos remite acaso a la ensoñación de un lejano, mítico, cuanto añorado Renacimiento, mientras, por otra parte, asistimos al ejercicio de una crítica solapada de nuestro mundo, a través de sus múltiples alienaciones: la ausencia de belleza, fealdad incluso de la sociedad, se combate con guante de seda, mediante el simple procedimiento de envolverla en belleza, y es, justamente, en esta silenciosa dimensión, donde alcanza el discurso sus notas más sublimes.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Limaria&lt;/em&gt; constituye un tácito alegato contra la moda –contra las modas líricas, en particular- y una propuesta estética que presenta al lector un modelo, complejo en su sencillez: la profundización en un tipo de lenguaje esencial, como vehículo indispensable de una actitud poética también esencial: el retorno a la naturaleza, que se postula en estos poemas como un elemento fundamental y enciclopédico, donde todo está escrito, desde la mística contemplación del misterio hasta las experiencias más cercanas.&lt;br /&gt;Tamaña desnudez produce escalofrío: aquí están las palabras eternas, es decir, las que engendran sintagmas, modismos, expresiones &lt;em&gt;clásicas&lt;/em&gt;, bruñidas hasta el límite, despojadas de toda vestidura y artificio que no sea su pura, deslumbrante significación, fascinando al lector avezado que, de este modo, regresa a los orígenes y vive la aventura de una poesía químicamente pura y, en su escueta verdad, inocente.&lt;br /&gt;Y, dentro de esa Arcadia singular, los temas obsesivos: el amor, el paso del tiempo, el dolor de la pérdida, la intuición de una muerte cada vez más cercana…, encendiendo una lámpara votiva, testigo de que nada es algo sin el hombre.&lt;br /&gt;Un libro, en fin, hermoso, que señala un camino intransitado, por el que, sin embargo, se accede a los ancestros de la creación poética, esa especie de punto cero, acerca del cual urge una nueva, intensa y apasionada reflexión.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#ffcc33;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© Domingo F. Faílde&lt;br /&gt;Jerez, 27 de febrero de 2009.-&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-4210533150241230025?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/4210533150241230025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=4210533150241230025' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/4210533150241230025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/4210533150241230025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2009/02/saez-jose-antonio-limaria-y-otros.html' title='José Antonio Sáez: &quot;Limaria y otros poemas de una nueva Arcadia&quot;'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/Saf86OLxknI/AAAAAAAAECI/yYe5p9zmj-4/s72-c/003.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-3634477958742053832</id><published>2009-01-31T13:15:00.008Z</published><updated>2009-01-31T13:35:07.851Z</updated><title type='text'>"Lugares de orfandad", de Josela Maturana. Una poética del desvalimiento</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/SYRO9NuMluI/AAAAAAAADaw/DzlVlmNi4ik/s1600-h/Josela+Maturana.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297445875256956642" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 284px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/SYRO9NuMluI/AAAAAAAADaw/DzlVlmNi4ik/s400/Josela+Maturana.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Maturana, Josela:&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Lugares de orfandad&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Diputación de Cádiz, 2008&lt;br /&gt;Colección Libros de Bolsillo, núm. 32&lt;br /&gt;62 pp.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffcc33;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Amistad, circunstancias y fortuna, en feliz alianza con esa especie de sexto sentido que se nos atribuye a los amantes de la poesía, me otorgaron el placer y privilegio de seguir muy de cerca la trayectoria literaria de Josela Maturana. Trayectoria, que algunos denominan peripecia, quizá por lo que tenga de mudanza, pues si algo no conviene al fenómeno literario es el inmovilismo.&lt;br /&gt;La poesía es, por tanto, movimiento y lo es, justamente, en dos coordenadas: una, implicada en la propia dialéctica de la historia, que confiere identidad a las grandes corrientes de cada momento, y otra, de carácter individual, que establece un canal por donde cada autor dialoga con su tiempo, como bien intuyó don Antonio Machado, a la vez que señala su evolución interna, en estricta coherencia con todo lo anterior. Sin ella, sin esta coherencia, los poetas se perderían, bien hacia la galaxia de la más deslumbrante e incomprendida genialidad, bien hacia las afueras de ese gran escenario donde la palabra –la palabra poética- intenta cada día el triple salto mortal con tirabuzón.&lt;br /&gt;Por qué digo esto: porque, sin duda alguna, la trayectoria, la peripecia de Josela Maturana deja ver a las claras este proceso y porque entre sus muchas cualidades la primera en saltar a la vista es la coherencia, en términos de lealtad, pero también de profundización, a/en una serie de valores que, desde &lt;em&gt;La vida inédita&lt;/em&gt; y, sobre todo, &lt;em&gt;Oficio del regreso&lt;/em&gt; (nos estamos remontando a finales de los noventa) van tejiendo su poética, imprimiendo al poema, como unidad de dicción, una textura propia, un aliento, un perfume; en fin, todos los rasgos que convergen en ese tecnicismo al que la crítica literaria suele llamar estilo y algunos, sencillamente, voz.&lt;br /&gt;La poética de Josela se define por esto y lo hace, de forma decidida, a partir de la esencia misma de su escritura, que no -como sucede habitualmente- de modelos prediseñados o propuestas más o menos conceptuosas que, luego, a la hora de la verdad, quedan sobre el papel y en él duermen el sueño de los justos, sin conexión alguna con el discurso de su creador. Hay que ir a la esencia, retirar la corteza para extraer el fruto, como dijera Lenin y como poetizó, ya en nuestros días, ese tierno y hondísimo poeta que es Álvaro Salvador.&lt;br /&gt;He sacado esta idea a colación porque, precisamente, el poema que abre &lt;em&gt;Lugares de orfandad&lt;/em&gt; y la primera parte del mismo que, sintomáticamente, se titula &lt;em&gt;La piel del mundo&lt;/em&gt;, hallamos una idea similar, una versión &lt;em&gt;sui géneris&lt;/em&gt; de lo que, a estas alturas, es un lugar común en cualquier planteamiento estético que se precie, como lo fue en su tiempo –pongamos por caso- el &lt;em&gt;Carpe diem&lt;/em&gt;. El fruto de Josela es un limón que, sembrado tal vez en el poema, nos remite a la tradición, es decir, a esa constante búsqueda de la palabra nueva, que constituye el órdago de toda verdadera poesía.&lt;br /&gt;Con esta convicción, los poemas del libro –en especial, los de la primera parte, acometen la audaz y comprometida tarea de quitar los ropajes al mundo. Sin embargo, pronto advierte el lector que este arduo ejercicio de desnudez coloca ante sus ojos otro cuerpo, otra entidad, en parte más concreta y en parte más subjetiva. Me refiero, naturalmente, a la propia visión que sobre el mundo y la realidad nos propone la autora. Y, como planteaba Guillermo Carnero en su entonces polémico libro &lt;em&gt;El sueño de Escipión&lt;/em&gt;, Josela Maturana huye también de los conceptos fríos, a través de un sendero que, proceloso acaso, conduce al corazón de la poesía; a saber: un cierto surrealismo y, sobre todo, su poderosa capacidad de metaforización.&lt;br /&gt;Las metáforas de Josela poseen un don extraño y envidiable. Me refiero a su naturalidad –no se me ocurre otro término más adecuado para explicarlas- y no porque se asienten en lo obvio, como ocurría en el Renacimiento con determinada adjetivación, sino porque se mueven entre los significantes –las metáforas, al fin y al cabo, lo son- sin apenas dejarse notar, circunstancia que las libera de tentaciones retóricas y otros excesos formales, incluso en aquellos casos en los que se incorporan al texto masivamente, y ello por una simple razón, que hemos de incorporar a los méritos de su autora: me estoy refiriendo a su probada habilidad lingüística y, por tanto, a su acierto a la hora de estrechar las correspondencias entre la imagen y el término real, también patente cuando, en el caso inverso, es el lenguaje el que toma las riendas de la expresión.&lt;br /&gt;Y hablando de expresión, me parece obligado destacar otro aspecto que, inconcebiblemente, suele pasar por alto la crítica moderna. Me refiero a la música del poema, que equivale a decir al poema mismo. Y digo yo si en éstos de Josela no resuena –en el mejor sentido de la palabra, claro está- aquella como silente musicalidad que tanto alabase María Zambrano. Una callada música, es cierto, pero que, para serlo, obliga a la poeta a echar el ancla a la matemática y resolver, verso a verso y sintagma a sintagma, la mágica ecuación que conduce al idioma al territorio de lo inefable. Alejandrinos, heptasílabos, endecasílabos, parecen dirigir una sinfonía , cuyos movimientos más virtuosos se logran en los versos binarios, muy versátiles en sus diferentes combinaciones y ajustados en su sonoridad.&lt;br /&gt;Con estas herramientas nos vamos adentrando en el discurso (en el libro: a mí, la palabra &lt;em&gt;poemario&lt;/em&gt;, tan de moda, no me gusta en absoluto). &lt;em&gt;Lugares de orfandad&lt;/em&gt;, ése es su título, cuyo pleno significado tan sólo se desvela al final, cuando en el poema titulado &lt;em&gt;Definiciones&lt;/em&gt;, la voz lírica -velada, casi oculta, cubierta por un velo de amable discreción a lo largo de todo el libro- ejecuta para el lector una cierta hermenéutica del lenguaje y acomete poéticamente lo que, en el ámbito filosófico, llamaríamos una &lt;em&gt;definición nominal&lt;/em&gt;. Según ésta, la palabra &lt;em&gt;orfandad&lt;/em&gt; es &lt;em&gt;añil, mohosa y arrugada&lt;/em&gt;, capaz de ciertos actos que nos conducen a un espacio irreal, brumoso, impreciso, intangible, y guarda una estrecha relación con su compañera de título, la palabra &lt;em&gt;lugar&lt;/em&gt;, que, entre otras características, alimenta la nostalgia y &lt;em&gt;proyecta la distancia que mide lo que fuimos&lt;/em&gt;. Más que definiciones, al lector se le antojan enigmas y, enigmáticas desde luego, cierran estas palabras la zona más oscura del discurso, un paseo del yo por su experiencia real de la muerte (a través del fallecimiento de sus seres queridos), en la que se vislumbra, sin embargo, otro lugar, no de orfandad ahora, sino de esperanza.&lt;br /&gt;Y entre aquellos poemas iniciales, de contenido metapoético, y el deliberadamente borroso &lt;em&gt;lugar de la esperanza&lt;/em&gt; que cierra el libro, la voz lírica, trasunto de un Virgilio que nos llevara por los infiernos de la orfandad, nos muestra esos lugares, que la memoria rescata del único infierno posible: el olvido, el desamor, la despersonalización, la frialdad, a la que viene como anillo al dedo esa cita de Gamoneda que pone lema al conjunto.&lt;br /&gt;Los recuerdos de la infancia, ligados casi siempre al entorno familiar y la añoranza de sus seres queridos, los estragos del tiempo y la ensoñación de lo utópico jalonan los poemas de este libro en un lírico esfuerzo por romper la muralla del olvido y ese desvalimiento del ser que, consecuencia del abandono, lo sumerge en el abismo de la soledad, que puede ser –suele serlo- un estado físico o un estado interior.&lt;br /&gt;Nos hallamos, por tanto, ante una poesía que hunde sus raíces en la vida. El hombre o la mujer comparecen en estos versos a través de la experiencia de su autora, ya se trate de hechos reales o, como se sugiere en algunos poemas, imaginados. El mito cernudiano de la realidad y el deseo hace acto de presencia, como anverso y reverso de una misma certeza: sólo somos en tanto estamos vivos, de manera que el viejo &lt;em&gt;dassein&lt;/em&gt; de Heidegger encuentra aquí un espejo y la luz necesaria para reconocerse tanto en el tiempo como en los lugares.&lt;br /&gt;Pero voy terminando porque, por una parte, no quisiera incurrir en la descortesía de apropiarme de un tiempo que no me pertenece, y, por otra, porque tampoco es bueno, ni para el libro ni para sus posibles lectores, desvelar totalmente los misterios de aquel.&lt;br /&gt;Si añadiré, no obstante, porque lo creo justo y necesario, emitir, con todas sus consecuencias, un juicio de valor: por más que los prebostes del premio andaluz de la crítica se hayan empecinado en ocultarlo –váyase a saber en provecho de quién-, &lt;em&gt;Lugares de orfandad&lt;/em&gt; es, sin lugar a dudas, uno de los mejores libros de poesía, editados en 2008. Los hay miopes, claro; y algunos ni con gafas son capaces de ver ni entender. Menos mal que la poesía –la buena poesía- es un astro que brilla con luz propia.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="color:#cc9933;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;© Domingo F. Faílde.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc33;"&gt;...&lt;/span&gt;Jerez, 30 de enero de 2009.-&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-3634477958742053832?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/3634477958742053832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=3634477958742053832' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/3634477958742053832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/3634477958742053832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2009/01/lugares-de-orfandad-de-josela-maturana.html' title='&quot;Lugares de orfandad&quot;, de Josela Maturana. Una poética del desvalimiento'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/SYRO9NuMluI/AAAAAAAADaw/DzlVlmNi4ik/s72-c/Josela+Maturana.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-7053018875191488944</id><published>2008-09-29T18:35:00.007Z</published><updated>2008-09-29T18:58:53.380Z</updated><title type='text'>La vida en blanco y negro. A propósito del libro "Paisaje para un ciego", de Ismael Cabezas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/SOEgEQs1sRI/AAAAAAAACFo/YV_bWa7wwBc/s1600-h/Ismael+Cabezas+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251513898065309970" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/SOEgEQs1sRI/AAAAAAAACFo/YV_bWa7wwBc/s400/Ismael+Cabezas+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Cabezas, Ismael:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Paisaje para un ciego&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Prólogo de Alberto Torés García&lt;br /&gt;San Roque, FMC, 2008&lt;br /&gt;Colección Abalorios. Poesía.&lt;br /&gt;96 pp.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un título atinado en un buen libro es, como parte esencial de todo signo lingüístico, un elemento esclarecedor, en torno al cual se oficia, cuando menos, la coherencia del texto y se valida o no la solvencia del mismo. &lt;em&gt;Paisaje para un ciego&lt;/em&gt; es la imagen rotunda de un discurso que parte de una idea tan evidente como inquietante: la poesía, que podemos rozar con nuestros dedos sin apenas moverlos, nos pasa por delante y no la vemos. El mundo, al menos éste, el nuestro, postcontemporáneo, puede ver las estrellas más remotas, penetrar sin linternas en un agujero negro; sin embargo, está ciego para la poesía, que termina por escapársele de las manos y huir en una moto del mapa mudo de la realidad.&lt;br /&gt;A partir de este punto, el poeta, consciente de esa fuga y, en cierto modo, consentidor y aun cómplice, ocupará su espacio, vacío, y tratará de reconstruir el intrincado rompecabezas de una historia que, múltiple y diversa, es el espejo roto donde la vida humana se contempla.&lt;br /&gt;Difícil, la tarea, si se intenta abordarla con el debido distanciamiento y, a la vez, acercarse con la emoción precisa. Cuando esto sucede, el ojo del poeta podría compararse con una cámara, que capta objetivamente la realidad, si bien el director está detrás, selecciona los planos, ordena el movimiento, elige el color.&lt;br /&gt;Ismael Cabezas (La Línea, Cádiz, 1969), consecuente con su visión del mundo y mediador entre la ceguera y la percepción –poética, en este caso- de la realidad, ha cargado su tomavistas con una película en blanco y negro, sabiendo que, de entrada, su elección condiciona el resultado y si, por una parte, le confiere un matiz de solapada subjetividad, por otra le asigna una atmósfera, extremos ambos que condicionan su recepción y la ulterior reelaboración del discurso por cada uno de los lectores.&lt;br /&gt;A través de una serie de escenas cotidianas, el autor nos arroja sus obsesiones. Quien conoció al poeta, muchacho todavía, se asombra al reencontrarlo en el umbral de la edad madura, preocupado por temas que uno creía prescritos, no obstante su insistencia en la literatura: la brevedad de la vida, el implacable paso del tiempo, la fragilidad del amor, el carácter efímero de lo hermoso; y, consecuentemente, la derrota, el fracaso, la muerte.&lt;br /&gt;Que haya temas eternos no debe sorprendernos ni aun cuando, en sociedad como la nuestra, tan apegada a códigos de barras y fechas de caducidad, emerja lo evidente: que somos hombres y, según Heráclito, &lt;em&gt;el hombre es lo que todos sabemos que es&lt;/em&gt;. No cambia, pues, la tierra –sino muy lentamente-, pero sí se transforma, haciendo honor al título del libro, el &lt;em&gt;paisaje&lt;/em&gt;. Es decir, la retórica, en términos de lenguaje: nos preocupa lo mismo que a nuestros antepasados, pero hemos puesto música nueva a las viejas danzas de la muerte.&lt;br /&gt;Y es esto, justamente, la clave del sentido y el mayor interés de la poética desarrollada por el autor: su batuta, dominio del medio y claridad de ideas, a la hora de domeñar el complejo aluvión de experiencias e ingredientes culturales de toda índole que componen la educación sentimental de una generación. Si, en el caso de los novísimos, irrumpen los &lt;em&gt;mass-media&lt;/em&gt; y toman al asalto el escenario de la poesía, la de Ismael Cabezas –a pesar del eclecticismo imperante, sobre el cual habrá mucho que discutir, cuando la perspectiva histórica lo permita- se instala sabiamente en tendencias afines, asumiendo sus tradiciones y profundizando en sus transgresiones.&lt;br /&gt;El cine americano, los poetas anglosajones, el &lt;em&gt;jazz&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;rock and roll&lt;/em&gt;, imprimen carácter a sus adeptos y constituyen el sacramento de su fe literaria. Es la cultura de la ciudad global, expresión de sus glorias y quintaesencia de sus miserias, dúctil y maleable para los gendarmes del nuevo orden cuanto para quienes inmolan su vida a un nuevo arte –¿hablaríamos aquí de la tan traída y llevada postmodernidad?-, abocado a la contravención del sistema. En este sentido, &lt;em&gt;Paisaje para un ciego &lt;/em&gt;¿no contiene en sus versos, sugerentes y melancólicos, una nueva formulación del concepto de rebeldía?&lt;br /&gt;La respuesta es que sí, que detrás &lt;em&gt;de las formas de la tristeza&lt;/em&gt;, los furtivos desnudos de la mujer amada, el reencuentro con los amigos de la adolescencia, &lt;em&gt;el primer cigarrillo de la mañana&lt;/em&gt;, los vaqueros lustrados por el uso o la moda, &lt;em&gt;los gestos y los actos que son ya tan antiguos&lt;/em&gt;, el hosco pedernal del desengaño afila las palabras que alientan la rebelión y, como en los antiguos modernistas, se convierte el lenguaje en ariete y la belleza arropa a la utopía.&lt;br /&gt;Estamos ante un libro –en opinión de su prologuista, Alberto Torés- &lt;em&gt;polifónico&lt;/em&gt;. Un poema coral, el clave de ópera-rock, que da voz a los hombres y mujeres de esta época atormentada y recoge su vida, sus anhelos y frustraciones, sus temores y esperanzas, su música, su poesía, dando luz a un retablo donde el lector atento –que ha de haberlos y muchos- puede reconocerse.&lt;br /&gt;Si &lt;em&gt;La herencia bastarda de los días&lt;/em&gt; (1999) anunciaba a un poeta y &lt;em&gt;El otoño del solitario&lt;/em&gt; (2003) –entre otros- lo confirmaba, este &lt;em&gt;Paisaje para un ciego&lt;/em&gt; coloca a Ismael Cabezas en el puesto, sin duda destacado, que la historia le asignará.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffcc99;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;© Domingo F. Faílde&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc99;"&gt;….&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Jerez, septiembre, 2008.-&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-7053018875191488944?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/7053018875191488944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=7053018875191488944' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/7053018875191488944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/7053018875191488944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2008/09/la-vida-en-blanco-y-negro-propsito-del.html' title='La vida en blanco y negro. A propósito del libro &quot;Paisaje para un ciego&quot;, de Ismael Cabezas'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ZmQfug2uarA/SOEgEQs1sRI/AAAAAAAACFo/YV_bWa7wwBc/s72-c/Ismael+Cabezas+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-5231454320715038497</id><published>2008-07-24T09:59:00.005+01:00</published><updated>2008-07-29T10:12:05.126+01:00</updated><title type='text'>Maribel Tejero Toledo. Breves notas para el perfil de la autora</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7eqXCOlWI/AAAAAAAABsc/NwB3tMs2lzs/s1600-h/MbelTejero-Lectura2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228361036742956386" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7eqXCOlWI/AAAAAAAABsc/NwB3tMs2lzs/s400/MbelTejero-Lectura2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Iniciamos hoy un ciclo de lecturas que, acaso el más pobre desde el punto de vista presupuestario y, desde luego, del organizativo, tiene la pretensión –audaz, sin duda- de ser el más rico, desde el único punto de vista que a mí me interesa: el poético. Y no se hable más.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Noches de verano&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; es una idea soñada por Dolors Alberola y Marieta Sanz. A ellas, pues, los laureles, y a mí los errores, la incuria, la imposible utopía, que es mi terreno habitual y consustancial, acostumbrado como estoy a las causas perdidas y esa estética, la de la derrota, cuyos mármoles cubren la tumba de Bécquer, la de Alejandro Sawa, la de Luis Cernuda y allá, en el hospitalario exilio de Coillure, la de Antonio Machado, que clama todavía por una España libre, mientras nos sigue helando el corazón la otra, este país inculto, brutal, empresarializado, donde no hay más valor, principio ni criterio que las escuetas e inhumanas cifras de la rentabilidad.&lt;br /&gt;Ante este panorama –desolador, sin duda- el poeta proclama, como el maestro Jesús, que su &lt;strong&gt;&lt;em&gt;reino no es de este mundo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y está en su derecho: el egoísmo, la insolidaridad, le explotación del hombre por el hombre, la siniestra mentira de la cultura globalizada, constituyen el gran basurero donde difícilmente pueden crecer las rosas del poema o extraer la belleza sus más dulces aromas.&lt;br /&gt;Pero también está escrito que es un deber amarnos los unos a los otros y que en esta medida alguien puso el listón bastante alto, demasiado alto, en efecto, como para alcanzarlo sin esa pértiga excelsa, que llamamos poesía.&lt;br /&gt;Yo creo que la poeta, a cuya voz la noche nos convoca, se ajusta a lo que he dicho, sin apenas fisuras. Maribel Tejero Toledo, que nació en Madrid, en 1946, ha quemado su vida en el altar terrible de la lucha. Una lucha, no siempre comprendida ni, mucho menos, gratificante, en defensa de valores tan básicos como la libertad, la igualdad, los derechos humanos y la manumisión de los más desfavorecidos que, a esta hora tristísima, ni siquiera sabemos quiénes son. ¡Tal es nuestra indigencia, la ruina moral de nuestro mundo!&lt;br /&gt;Por eso, esta mujer, maestra y diplomada en Geografía e Historia, ha creado su obra en silencio, alejada del tránsito y batahola de esta feria de vanidades que antes se llamaba Parnaso. Su único libro publicado hasta ahora se titula elocuentemente &lt;em&gt;&lt;strong&gt;La música de la libertad&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;; es decir: la depuración intelectual de un discurso ideológico que, vertido al papel, va suavizando sus perfiles éticos para que aflore la estética, que no es sino la ética cribada en la zaranda del corazón.&lt;br /&gt;Por eso dije un día que la de Maribel Tejero es una poética &lt;em&gt;&lt;strong&gt;de la cordialidad&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, pues tiene el don de imprimir su latido a todo lo que escribe, desde la palabra, sencilla y directa, a los temas, profundamente humanos: la inmensa soledad , la vida, la implicación con el otro, la muerte, el Todo, Dios. Poesía comprometida con su tiempo y con cuanto lo habita, en comunión con la belleza y un impulso rebelde que induce a la autora a cuestionar historia y sociedad, proponiendo una vía de reflexión para cambiar el mundo.&lt;br /&gt;Poesía, pues, sustancial, necesaria, si, como afirma algún autor moderno, la poesía interviene en la realidad, al menos diacrónicamente.&lt;br /&gt;Pero qué digo yo... Bastan discursos, cuando la voz del poeta se dispone a tomar la palabra. Con ella, en fin, les dejo, y sea la propia Maribel Tejero quien imponga la única razón: la razón de sus versos.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© Domingo F. Faílde&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;...&lt;/span&gt;Jerez, 23 de julio de 2008.-&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-5231454320715038497?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/5231454320715038497/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=5231454320715038497' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/5231454320715038497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/5231454320715038497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2008/07/maribel-tejero-toledo-breves-notas-para.html' title='Maribel Tejero Toledo. Breves notas para el perfil de la autora'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7eqXCOlWI/AAAAAAAABsc/NwB3tMs2lzs/s72-c/MbelTejero-Lectura2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-8448178758282497743</id><published>2008-01-31T20:23:00.002Z</published><updated>2008-07-29T10:17:43.091+01:00</updated><title type='text'>De una enfermedad como ser libre. Acerca de "Manifiesto sobre las tristes", de Mirna Estrella</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7fmycD4eI/AAAAAAAABsk/1LxfFtqfG9M/s1600-h/Mirna_Estrella.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228362074891215330" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7fmycD4eI/AAAAAAAABsk/1LxfFtqfG9M/s400/Mirna_Estrella.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/R6IuW2bdgPI/AAAAAAAABNU/57gjTDCM950/s1600-h/Mirna+Estrella.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffcc33;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Pérez, Mirna Estrella:&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Manifiesto sobre las tristes&lt;br /&gt;Barcelona, Atenas, 2008&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;No hay día más adecuado para escribir sobre un libro que nos llaga los ojos y nos rompe las lágrimas que el día de la enfermedad. Y aquí me veis, envuelta en una manta y con toquilla y no soy de usar yo tales atavíos, pero la sangre de Mirna se me viene, como una lluvia estrecha y mentidamente fría sobre el pecho y la espalda y tiemblo. Ella ha abierto una ciudad enorme delante de mis manos y la leo de ahí, de mi propia herramienta –yo nunca supe hablar sino con el empuje de los lápices, la tinta o el teclado, el resto era mutismo, no tuve otra fe mayor que la de la palabra y ella ha puesto un altar encima de mis hombros y ha levantado lo único que yo consideré la fuerza, ha ido construyendo una piedra durísima de amolar, un filo de navaja en sus metáforas, un incendio en sus sílabas.-&lt;br /&gt;Me descalzo; para pisar un templo, aunque sea profano, hay que entrar de puntillas y descalza, no se que despierte el dios que nos ocupa y comience su voz a levantar más mundos en nosotros y nos volvamos cuerdos. Los pies vueltos al fango, cruzo por sus paredes y la veo ya escrita, la veo ya tumbada delante de su madre, como una nueva suerte de matriuska que, en vez de perforarse en las entrañas, elige repetirse dentro de alguna fecha en que la muerte anide la hilera que las una; pero morir ya dijo, es olvidar. Ella quiere olvidar, quiere unirse a la otra para así desasirse de ese trono maldito de la madre lejana y así quiere romper en pedazos las sombras de su padre destruyendo, a su vez, el perfil de todas las mujeres. Es todo un ejercicio de deconstrucción, un grandioso ejercicio. Para borrar, Mirna, levanta minuciosamente cada detalle de su vida, cada detalle de su tremenda libertad, cada detalle de su dolor enorme de mujer que se le vierte en sangre entre las sábanas y en palabras abiertas y punzantes en medio de los folios. La miro y hay veces en que ella no es ella, sino Sylvia metiendo su cabeza en el horno o Alejandra pintando las casitas con solecitos altos de colores y luego envolviendo con sus lindos parajes el diminuto envase de Seconal; pero ella ha elegido una muerte distinta, morirá a los treinta, como muere en la alquimia el que sabe jugar y comprender los símbolos con tal de renacer a una nueva pantalla de la voz, con tal de incrementar en más amor el que hubo al salvar pequeños animales antes de accidentarse en bicicleta.&lt;br /&gt;Así pues, Mirna, un día, con la luz, irá a por todos los fotogramas maternos y a visualizar todos los paisajes y a recorrer todas las pieles de los sueños y a erizar las montañas con su mirada y nos lo traerá todo hacia el olvido, hacia ese modo de memoria que se incrusta en la médula del tiempo y no se borra nunca.&lt;br /&gt;Siempre me dije que la poesía no tenía ni tiene sexo, no escribimos con él y tan normal es ver a una poeta hablando de hierros, andamios, porcentajes, como a un poeta haciéndolo de medias, perfumes, maquillajes, pero a ambos les pido la dureza, la consistencia, la violencia verbal si es preciso. Eso necesito de las voces para que me llaguen, para que irrumpan en mi médula y la deformen de tal modo que deje de ser yo para entregarme al libro que me ocupa, y eso es lo que ha ocurrido, eso es lo que me ha hecho enfermar, abandonar hasta la última respiración en pro de habitarme de sus versos. Mirna ha conseguido, de ese modo, una transmigración, he sido ella mientras leía sus magníficas metáforas, sus tremendas imágenes, sus duras conclusiones, su universo.&lt;br /&gt;Y así, llegando hasta el fondo de lo onírico, pero estando despierta –si es que se está despierta deshilándose desde la realidad al sueño, desde el aire al espejo, desde la propia sangre a la sangre materna, desde la soledad al grito-, Mirna maneja la palabra, la curte, la libera de ese terrible collar de lo ya dicho y la enumera de nuevo, se dice, se nos deja en las manos. Ella, la que sufre el dolor de un parto no enigmático, la que quiere envolverse en la piel tersa de un vientre que no es sino maternidad lejana y quiere acudir al útero de otra madre, la oscura, pero la cobardía es una enorme puerta que lo encierra, la enorme cobardía de ser valiente ahora y seguir recordando, aunque quiera no hacerlo, ella, la que baja hasta el pozo de la luz y se funde en sus aguas con otras más mujeres que clamaron y, a veces, ya lo dije, no sé a cuál escucho, no sé de cuál aprendo, no sé a quién dirijo mis palabras, porque este manifiesto es universal, es tremendamente suyo y tremendamente ajeno, es vida en sí, ella, se me vierte en las manos y no sé contenerla, no puedo contenerla, se me esparce, se me universaliza, se me convierte en ojo y me leo en sus versos.&lt;br /&gt;Mirna ha amado, se ha dejado amar, ha comprendido que el tiempo tiene la eternidad de sus escasos minutos y segundos y entona un &lt;em&gt;carpe diem&lt;/em&gt;, que es a su vez un tránsito al olvido, para dejar en nada lo pretérito y colorear la existencia y adornarla con sus fuertes vocablos, con sus cuchillos duros, con su música exacta, con las cifras. Mirna quiere morir, como murieron ellas y por eso su voz se junta al alarido de sus voces y se abre en colmena para que la habitemos.&lt;br /&gt;Una escritura fuerte, como un parterre sobrio plagado de belleza, algo que llaga, porque ha de llagar la voz, algo que nos contiene y nos expulsa y nos convence tanto que no me duelen prendas para decirles definitivamente que &lt;em&gt;Manifiesto sobre las tristes&lt;/em&gt; es un magnífico libro, a ser franca, de los que realmente gusta tropezarse en una librería y quedárnoslo. Y no crean que hay tantos, ustedes no imaginan la cantidad de veces que nos precipitamos en el horror de salir de uno de los mejores expositores del gremio sin haber conseguido hincarle el ojo a nada. Un texto solvente, arrasador, libre al máximo, magnetizado, que no nos permite soltar sus versos hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© Dolors Alberola&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ff9966;"&gt;....&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Barcelona, enero, 2008.-&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-8448178758282497743?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/8448178758282497743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=8448178758282497743' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/8448178758282497743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/8448178758282497743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2008/01/de-una-enfermedad-como-ser-libre-acerca.html' title='De una enfermedad como ser libre. Acerca de &quot;Manifiesto sobre las tristes&quot;, de Mirna Estrella'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7fmycD4eI/AAAAAAAABsk/1LxfFtqfG9M/s72-c/Mirna_Estrella.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-6226027548668713090</id><published>2008-01-31T15:59:00.001Z</published><updated>2008-07-29T10:20:33.733+01:00</updated><title type='text'>"Casi me mata la vida", de Lidia B. Biery</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7gpvBtuqI/AAAAAAAABss/NERNz-qXaJs/s1600-h/Lidia_Biery.JPG"&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228363225026640546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7gpvBtuqI/AAAAAAAABss/NERNz-qXaJs/s400/Lidia_Biery.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/R6HwjGbdgOI/AAAAAAAABNM/3QspRqgbr0M/s1600-h/Lidia+Biery.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Biery, Lidia Beatriz:&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Casi me mata la vida&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Barcelona, Atenas, 2008&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Cada vez que leo un libro de poesía (no hará falta que aclare me refiero a un &lt;em&gt;buen libro&lt;/em&gt;, pues a los malos tengo por norma cerrarlos sin ningún miramiento) me doy cuenta de mi ignorancia y de lo poco o nada que sabemos acerca de ese misterio llamado &lt;em&gt;poesía&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;¿&lt;em&gt;Qué es poesía&lt;/em&gt;?, me pregunto una y otra vez. Y a mi memoria acuden las mil definiciones que, a través de los siglos, nos han complicado la vida y los versos, desde la farragosa &lt;em&gt;Poética&lt;/em&gt; de Aristóteles hasta la parida presuntamente genial de algún joven iluminado. Las poéticas, como las frases célebres de Julio César (ya saben: &lt;em&gt;alea iacta est&lt;/em&gt; y esas cosas) son al poeta lo que al político la fotografía: un pasaporte a la fama, la gloria, las próximas elecciones o el premio &lt;em&gt;Viaje al Parnaso&lt;/em&gt;, con permiso de Rouco Varela y José Manuel Caballero Bonald.&lt;br /&gt;Y por qué digo esto. Pues muy sencillo: porque los libros buenos no necesitan &lt;em&gt;pedigree&lt;/em&gt; de ninguna clase ni árboles genealógicos ni parecido con el repartidor de butano. El poema –&lt;em&gt;el buen poema&lt;/em&gt;, claro- es un hijo ilegítimo de su tiempo y, como dice el Evangelio, se alza contra su padre y madre y proclama su propio reino.&lt;br /&gt;Para que esto suceda, desde luego, existen requisitos. Vayan tomando nota pues, al enumerarlos, empiezo a tomar tierra en la obra de Lidia Biery: la palabra precisa, el verbo imprescindible, el adjetivo revelador, una sintaxis limpia y, por encima de todo, ese soplo de vida que nace de la emoción y suscita emoción en los lectores: aquella &lt;em&gt;honda palpitación del espíritu&lt;/em&gt; de que hablaba Machado, que no puede fingirse ni impostarse sin menoscabo de la estabilidad de todo el edificio poético; pues, si tal sucediera, chirriaría la música y, allí donde el discurso nombra al mundo creado –y ordenado- por elpoeta, hallaríamos tan sólo trepidación y, en suma, antipoesía; o, mejor dicho, &lt;em&gt;no-poesía&lt;/em&gt;, que se me antoja más grave.&lt;br /&gt;No es éste último, por supuesto, el caso de Lidia Biery, cuya obra poética, como antes apunté, está libre de cuantas tentaciones acechan al poeta y acaban marchitando el esplendor del poema.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Casi me mata la vida&lt;/em&gt;, conducido sabiamente por su autora, ha logrado mantener la dicción justamente en el fiel de la balanza y es hermoso y apasionante y excita a la razón y a los sentidos intuir al &lt;em&gt;yo-lírico&lt;/em&gt; paseando por el filo de la navaja, sin dañarse los pies y, sobre todo, sorteando terribles peligros: pues caer hacia un lado implicaría morir devorada por los tiburones del patetismo y, caer hacia el otro, más de lo mismo, ahora fagocitada por las pirañas del grito. Pero no; afortunadamente –para ella, para el lector, para la poesía-, Lidia Biery es poeta de armas tomar y, enguantada de seda, conduce con mano de hierro el caudal de sus experiencias (incluyendo su arisco tropel de sentimientos) y ese ariete, implacable, pero frágil también, del lenguaje.&lt;br /&gt;Qué bien sortea el exceso Lidia Biery. Domadora avezada de la expresión poética, hay que verla batiéndose con el potro de la emoción y, haciendo restallar la fusta de la ternura, someterlo, hasta reducirlo a una fórmula alquímica que convierte las lascas del dolor en el oro purísimo del poema.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo nací mientras la tarde descendía/ en hojarasca y el otoño colgaba/ sus huesos amarillos en la hierba&lt;/em&gt;. Así comienza el libro. A partir de este instante, la memoria –&lt;em&gt;una invisible agonía&lt;/em&gt;, según la autora- se convierte en el guía que, como Virgilio en la &lt;em&gt;Divina Comedia&lt;/em&gt;, acompaña a la poeta en su descenso a los infiernos: &lt;em&gt;la vida&lt;/em&gt;. La vida es el infierno y transcurre con tanta rapidez que ni siquiera llena su propio vacío ni cauteriza, por descontado, las heridas que inflige: &lt;em&gt;Yo no sabía que los años anuncian/ su fiereza con pintadas en el alma&lt;/em&gt;, leemos en otro poema; y cuando descubrimos que &lt;em&gt;cada hora pasada fue mentira&lt;/em&gt; o que en la soledad –&lt;em&gt;la puta soledad que nos devora&lt;/em&gt;- &lt;em&gt;no hay palabras ni respuestas&lt;/em&gt; y que, en fin, &lt;em&gt;la tristeza es una solterona insoportable/ que monta tiendas de campaña en nuestro techo, sólo queda el suicidio en la maleta o pactar nuevamente con tus sueños.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Y Lidia Biery pacta con sus sueños, que es –o a mí me lo parece- la opción del poeta. De su mano, que ahora no se llama Virgilio, sino Asterio, como el genial minotauro borgiano, abandona el infierno la &lt;em&gt;voz lírica&lt;/em&gt; y, en brazos del amor, alcanza el Paraíso.&lt;br /&gt;Ésta es la bella historia que, como en un mosaico, parecen susurrarnos al oído cada una de las teselas que componen el libro. La memoria, un magnífico hilo conductor, gestiona este paseo de fondo autobiográfico y tono confidencial, componiendo a su antojo los fragmentos mediante un hábil recurso, el &lt;em&gt;flash-back&lt;/em&gt;, que agiliza y aligera el discurso, mientras, por otra parte, los tropos del lenguaje poético interponen un muro de contención al corcel desbocado que pugna, en ocasiones, por escapar del verso. Y es que Lidia B. Biery maneja el idioma con magistral desparpajo. No teme a las palabras, pero sabe tratarlas de &lt;em&gt;vos&lt;/em&gt; o de &lt;em&gt;usted&lt;/em&gt; cuando la oportunidad lo requiere y dar, en cualquier caso, un baño de frescor a la vieja lengua de don Miguel de Cervantes, inyectándole en los glúteos algún que otro modismo porteño o expresiones bizarras, que nunca vienen mal.&lt;br /&gt;Lleva razón la autora: &lt;em&gt;Suerte&lt;/em&gt; –nos dice- que &lt;em&gt;una tarde el calendario/ hizo un alto el fuego en las ventanas de mi casa/ y me enamoré&lt;/em&gt;. Y a esa chingada de &lt;em&gt;la vecina del primero,&lt;/em&gt; con sus chismes y malas artes, que le den por donde le duela.&lt;br /&gt;Un libro muy hermoso este &lt;em&gt;Casi me mata la vida&lt;/em&gt;. La vida mata siempre y mata de belleza la poesía: &lt;em&gt;Tal vez los años sean un secreto doloroso,/no lo sé/&lt;/em&gt; -yo tampoco- &lt;em&gt;pero volviendo al tema de la vida, digo:/ Deja atrás a todo aquel que no te cree&lt;/em&gt;. Y el jurado creyó en este libro y así lo certifico con gozosa solemnidad. Ahora sí, la suerte está echada. Y el tiempo dirá siempre la última palabra.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© Domingo F. Faílde&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;....&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Barcelona, enero, 2008.-&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-6226027548668713090?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/6226027548668713090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=6226027548668713090' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/6226027548668713090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/6226027548668713090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2008/01/blog-post.html' title='&quot;Casi me mata la vida&quot;, de Lidia B. Biery'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7gpvBtuqI/AAAAAAAABss/NERNz-qXaJs/s72-c/Lidia_Biery.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-8156776254148768583</id><published>2008-01-18T12:44:00.002Z</published><updated>2008-07-29T10:25:42.031+01:00</updated><title type='text'>"Principio de la desolación", de Josela Maturana</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7hWA-wRrI/AAAAAAAABs0/UEdLjKCBf4Y/s1600-h/Josela_Maturana_2.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228363985760306866" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7hWA-wRrI/AAAAAAAABs0/UEdLjKCBf4Y/s400/Josela_Maturana_2.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Maturana, Josela&lt;/strong&gt;: &lt;em&gt;Principio de la desolación&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Jerez de la Frontera, EH Editores, 2007&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Col. Hojas de Bohemia, núm. 14 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leí, en cierta ocasión, que la buena poesía, lo mismo que el buen vino, &lt;em&gt;entra suave, halaga al paladar y deja un excelente sabor de boca&lt;/em&gt;. De este modo –digo yo- no es difícil quedar enganchado a un buen libro y, como nos advierte Juana Castro en el prólogo, leerlo &lt;em&gt;una y cien veces.&lt;/em&gt; Me estoy refiriendo, claro está, a &lt;em&gt;Principio de la desolación&lt;/em&gt;, cuya autora, Josela Maturana, ha puesto en manos de EH Editores, que lo ha acercado al lector,&lt;br /&gt;Que estamos ante un libro sorprendente –y hermoso, por descontado- lo advertirá enseguida quien se acerque sus páginas. En mi caso, confieso, lo que más me llamó la atención, conforme iba avanzando en la lectura fue su solvencia estética, sustentada por algo muchísimo más sólido que la mera prestidigitación verbal, que da lustre al poema, siempre a costa de la sustancia interna. El discurso poético de Josela Maturana se asienta sobre múltiples pilares; pero, puestos a resumirlos, el elemento que los aglutina es, sin lugar a dudas, el rigor de su construcción. Los poemas de &lt;em&gt;Principio de la desolación&lt;/em&gt; se me antojan columnas, capiteles, que acogen la estructura de bóvedas y arcos, para configurar, finalmente, un perfecto edificio.&lt;br /&gt;Ese anhelo de perfección, ese ahondar en la esencia de lo hermoso, puede incluso seguirse en los adjetivos que comparecen, significativamente, en el título de las dos primeras partes: &lt;em&gt;Estricta pena, Puro deseo &lt;/em&gt;..., reveladores de que la palabra –y muy en especial la palabra poética- es en sí acto, potencia y memoria de lo nombrado, de modo que precisa muy pocas alharacas para alumbrar y deslumbrar el mundo, ese mundo que todo buen poeta debe crear, erigir, sostener: ninguna, a ser posible, cuando el talento del autor es el más poderoso demiurgo.&lt;br /&gt;Así es como yo he visto a Josela Maturana, cuya trayectoria he seguido con devoto interés, desde &lt;em&gt;La vida inédita&lt;/em&gt; (1997) y &lt;em&gt;Oficio del regreso&lt;/em&gt; –que le valiera, en 1999, el premio Carmen Conde-, hasta &lt;em&gt;No podrá suceder&lt;/em&gt; (2007), pasando por la metafísica sutil de &lt;em&gt;La soledad y el mundo&lt;/em&gt; (2000). Un &lt;em&gt;camino de perfección&lt;/em&gt;, hubiera dicho Santa Teresa, que culmina por ahora en este &lt;em&gt;Principio de la desolación&lt;/em&gt;, sumando a los demás algo que estaba ya incipiente en su obra anterior: la mirada (...&lt;em&gt;y cuanto sé de mí lo debo a la mirada&lt;/em&gt;, leemos en un verso magistral). Una mirada que, siendo ojo sin duda, se comporta en el poema como un instrumento al servicio de la memoria y no sólo porque le suministre imágenes –lo cual es natural y poco destacable-, sino porque provoca, regula, aproxima, distancia, matiza y, lógicamente, imprime una mayor o menor subjetividad a lo recordado, convirtiéndose así en luz y guía de esa experiencia apasionante en que, al menos en este libro, puede llegar a ser el ejercicio de la memoria.&lt;br /&gt;La memoria poética de Josela Maturana es totalizadora y abarca, por consiguiente, no sólo las secuencias de lo vivido, sino también sus ensoñaciones colaterales y las fuentes que las animan, ya sean de carácter literario o provengan del cine. Esta sabia amalgama da como resultado la síntesis de mirada y memoria que llamamos visión: la visión de la autora, que integra todos estos materiales en un amplio retablo, cuyas teselas, debidamente secuencializadas, componen un relato, y en él concurren técnicas propias de la novela –el &lt;em&gt;flash-back&lt;/em&gt;, por ejemplo-, el cómic, las películas, etc., y también los recursos de la poesía.&lt;br /&gt;La metáfora, desde luego, habida cuenta de que, en su conjunto, todo el libro lo es. O las imágenes de repetición, que apresuran o ralentizan el ritmo del discurso, según demande el tema. Pero, sobre todo, la sagacísima manipulación de la tradición literaria, que allega al lenguaje poético de este libro unos significantes de riquísimo contenido: me refiero al intertexto, un recurso muy peligroso, que aquí se utiliza atinadamente, unas veces tal cual y otras, en los casos mejores, como un gesto de inteligente complicidad con autores y estilos, sin olvidar el baño de frescor que propina a las jarchas, emparejadas nada más y nada menos que con los modernísimos ordenadores, mientras la Soria de don Antonio Machado, trenzada con el Romancero o las cantigas de amigo medievales, pone música a una &lt;em&gt;Epístola irremediable&lt;/em&gt;, y la famosa pérgola de Jaime Gil de Biedma sirve su decorado en cartón piedra a los amores adolescentes y marca un tango el gesto del deseo...&lt;br /&gt;Si el mundo de la infancia y los primeros balbuceos juveniles llena la primera parte del libro, la segunda, &lt;em&gt;Puro deseo&lt;/em&gt;, nos remite a la idea cernudiana del cuerpo como objeto de aquellas preguntas &lt;em&gt;cuya respuesta nadie sabe&lt;/em&gt;, quizá porque &lt;em&gt;necesita el poema un cuerpo que evocar&lt;/em&gt; –nos dice Josela en otro verso magnífico- y, desafiando a Heidegger, &lt;em&gt;un hombre es un lugar, pero no es tiempo&lt;/em&gt; [...] &lt;em&gt;y los trenes se llevan la nada hacia el paisaje&lt;/em&gt;, ese inmenso escenario que, no conforme con enmarcar la vida, arropa la experiencia de la voz lírica y despliega ante los lectores unos cuadros bellísimos que, instantáneas tomadas por la autora, nos acercan reminiscencias pictóricas de Claudio de Lorena, Poussin, Reynolds, Constable, Turner... pasados, eso sí, por la lente de un tomavistas contemporáneo, capaz de ennoblecer el oleaje, los navíos anclados, las playas solitarias, las calles, los comercios, &lt;em&gt;la acuarela que invade los huertos del invierno&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;Realidad y deseo, felicidad y dolor son, sin duda, constituyentes fundamentales de la vida, asentada sobre el principio de la contradicción que, por lo que respecta a este libro, es el &lt;em&gt;principio de la desolación&lt;/em&gt;, la mirada sincrónica y dual de la mujer que escribe y esa niña que, en su recuerdo, le va suministrando &lt;em&gt;materias redentoras&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;No es inocua la memoria. A la autora le duelen los recuerdos, presentados forzosamente como retazos de algo que pasó: un mundo decadente que, sin saberlo, se le fue de las manos, de la propia existencia. Y, como escribió William Wordsworth, &lt;em&gt;la belleza perdura en el recuerdo&lt;/em&gt;, es decir, en aquellas &lt;em&gt;materias redentoras&lt;/em&gt; que, por algún misterioso procedimiento alquímico, han obrado el prodigio y &lt;em&gt;el retrato que aspira a ser sí mismo&lt;/em&gt; se ha convertido en poesía. De este modo, &lt;em&gt;lo que el viento se llevó&lt;/em&gt; se transforma en &lt;em&gt;una historia que pudiera explicar/ la razón de una vida&lt;/em&gt; en el único leguaje posible, pues el de la literatura es el de la creación y por eso la poeta mira la realidad construida debajo de todas las memorias, al tiempo que cercada por su propia conciencia, que ilumina lo creado.&lt;br /&gt;También, de otra manera, el amor. Su continua presencia revela su importancia. Es un amor real, de carne y hueso, por más que se idealice o el deseo lo vista con galas de ensoñación. Así, lejos de veleidades metafísicas, es &lt;em&gt;un muchacho mudo sobre el tiempo varado&lt;/em&gt;, que encarna en su misterio la tremenda vehemencia del deseo y el temor de no hallar lo que se busca: &lt;em&gt;y líbranos de nuevo del amor imposible.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Voy terminando ya. Soy consciente de que &lt;em&gt;Principio de la desolación&lt;/em&gt; es un libro tan denso como intenso y no puede, por tanto, despacharse con unas cuantas notas de lectura. Rico, proteico, riguroso en la forma y, desde luego, hermoso, estamos ante un texto que convence, es verdad, al tiempo que emociona y cautiva, quizá por eso mismo, escrito en un lenguaje de base coloquial que, sin embargo, no renuncia al halago de la palabra culta ni vuelve la espalda a la elegancia sintáctica. Un libro, en cualquier caso, para la reflexión y el goce, como es de rigor sean los buenos libros. Josela Maturana, como ya había anunciado en su obra anterior, ha encontrado, no hay duda, y lo diré con sus propios versos, el &lt;em&gt;adjetivo vital de la belleza&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;© Domingo F. Faílde&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;...&lt;/span&gt;Jerez, enero, 2008&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-8156776254148768583?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/8156776254148768583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=8156776254148768583' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/8156776254148768583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/8156776254148768583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2008/01/le-en-cierta-ocasin-que-la-buena-poesa.html' title='&quot;Principio de la desolación&quot;, de Josela Maturana'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7hWA-wRrI/AAAAAAAABs0/UEdLjKCBf4Y/s72-c/Josela_Maturana_2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-5749630913881829911</id><published>2007-10-26T12:34:00.002Z</published><updated>2008-07-29T10:34:42.216+01:00</updated><title type='text'>'Nocturno parisino'. Presentación del libro "SEQÜANA BARROSA"</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7jYjB5YSI/AAAAAAAABs8/IUI3yo7bgJE/s1600-h/Luisa+F..JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228366228283285794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7jYjB5YSI/AAAAAAAABs8/IUI3yo7bgJE/s400/Luisa+F..JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Futoransky, Luisa:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Seqüana barrosa&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Jerez de la Frontera, EH Editores, 2007&lt;br /&gt;Col. Hojas de Bohemia, núm. 12&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffcc66;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffcc66;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Abro &lt;em&gt;Sequana Barrosa&lt;/em&gt; y la veo cruzar. Su bicicleta tiene alas, porta alas de mimbre, de juncos de ribera, de sediciosa seda de Estambul. Es ella, me digo pronta. La conocí en palabras, nos cruzamos apenas unos correos, virtuales, vaya a saber, la única virtud le queda solamente a la palabra.&lt;br /&gt;Viene bajando el río, zigzagueando el mapa de las eras, las costumbres atávicas del hombre, exprimiendo lugares y tiempos y lugares, tréboles de ayer y de hoy saltando entre sus manos de Eva tránsfuga de un Edén imposible. Ella lleva en los dedos las cuatro hojas de ese milagro a punto de extinguir, ya lo han dicho botánicos, junto al &lt;em&gt;luronium natans&lt;/em&gt;, son especies que pueden fallecer, como mueren los versos lejos de las caricias de unas manos capaces.&lt;br /&gt;Se acerca en bicicleta, tiene heridas París de sus ruedas inmóviles, tiene arrugas París, porque Luisa pliega sus calles y sus tiendas, sólo para mostrarnos que existen otras torres de suburbio, que el vino sube a mesas a cantarle al oído, que la verdad no existe y podemos hacer con ella unos Elíseos, una tumba a la guerra o lo que venga en gana.&lt;br /&gt;Llega sonriente, perforando ese frío de ciudad que se viste de campo los días más festivos. Se detiene y contempla los viejos tenderetes de aquellos &lt;em&gt;bouquinistes&lt;/em&gt; a la orilla del agua. Coge de allí unos libros, los desnuda, los mezcla, los teclea a jirones y, dándoles el aire de su voz, convierte sus mil textos en poemas.&lt;br /&gt;Hay que cocer poemas, hay que hacer que el poema sea hijo de la verdad e hijo de la farsa, del cine, hijo también del arte, de la piedra, del mármol, de aquellos monumentos de ciudades lejanas por donde ya pasó Futoransky, tomando fotografías, datos, cifras de muertos, aquelarres. Hay que hacer que el poema sea poema y a la vez no lo sea, porque en la irrealidad de todo está lo más real. En la noche, los sueños, la libertad, la vida. Hay que hacer de chistera. Ella abre la cesta que lleva en su rodar y saca alegremente la capa y el sombrero y la capacidad de convertir el tiempo en un conejo que llega hasta Caen, donde la actual Abadía de los hombres, hasta Pekín; se recorre la vida y va de Pe a Pa hasta dar con el río de la idea y aniquilar distancias.&lt;br /&gt;De pronto mira el Sena, lo ve como un espejo y está detrás Irlanda y hay un bufón, lacayo y cantor del serrallo presidencial francés y pedalea y Naxos aparece como un terrible juego de abalorios y ahí revuela un loro que canta y que repite, tenazmente, el nombre del amante que no precisa dar nombre a la beldad, a la verdad de ser sencillamente bohemia y lacerantemente poeta.&lt;br /&gt;He aquí una poeta, se escucha entre el murmullo que asiste a los domingos de frío de París. He aquí una poeta, ya se dijo con grandes titulares llegados de la &lt;em&gt;France Press&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;-Esta mujer, ahí donde la ves, pedaleando con enaguas de crinolina por los viejos Boulevards, es poeta -dijo Madame Feraud, delante de unos textos de Sófocles y Homero-.&lt;br /&gt;-Su poesía es fruto de una nebulosa intelectual -aseveró Michel, signándose tres veces ante un virgencita tallada exactamente para los desesperados- y, como tal, espera, bebiéndose el Negroni en la Piazza del Popolo, a que llegue el Apocalipsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va anocheciendo, en París anochece temprano, los bares se retiran casi a hora de clueca y el Sena ha de inventar sus historias nocturnas para arrancar su soledad. Bajo la oscura estera del vacío cruza un tren en la noche de otoño, porque en París los meses han decidido juntos un trueque en sus horarios y arrastran suavemente las manos de Perón que siguen conversando con las otras del Che.&lt;br /&gt;De pronto, Luisa toma unos apuntes que ha de tipear y se le mezclan siglos, iones, lenguas, palomas, guitarras y roperos y la voz de Ezra Pound y el grito de Filippo y la Pampa; y teclea a derecha y baja y adelanta los puntos suspensivos, guión alto, un vacío. No es preciso medir, el poema se escapa, se esta yendo a su aire y la gente pretende la libertad, lo libre, un poquito de hielo y unas gotas de azul libertinaje y que no suba más la gasolina. Y ella escribe, amparada, qué digo, buscando en el amparo a los monjes del Císter, que viven como horas bajo el cielo nocturno, como cluecas cantando debajo de las sayas de la Virgen, como nómadas siempre de una historia a otra historia, en libros repetidos como los viejos cánones de la Iglesia.&lt;br /&gt;Y ahí, como sucede en el Quijote, pero no con un burro sino con un animal de industria y pedaleo, se le pierde la bici, se le aduerme la rueda de la sombra, se le desvía el metro y regresa paseando hacia el Centro Pompidou. Deshace la memoria, porque en recordar consiste saber lo que olvidamos, en olvidar se aprende nuevamente un lenguaje; reconstruyendo, vamos levantando la mística ciudad y dudando sabemos. Sabemos del ayer que nos muestra las cosas y decimos: no es posible, no veo a Remedios la bella levitando, no creo que Borges no encontrara a aquel crucificado al fin, no sé si la verdad tan sólo es relativa, no caigo, ahora mismo no caigo, no entiendo de qué vientre nacieron tantos hijos ni qué padre cubrió a aquellas criaturas del Edén ni qué serpiente hablara -para luego callar en stand-back- ni qué hombres bajaran, qué hijos de los dioses, de qué imperio, de qué lugar ajeno aún a la Nasa se mezclaron con qué, o qué visión tuvimos, entre vinos de Italia y españoles, con el Mosel del Rhin y el vinho verde, que nos hizo cainitas, poetas, soñadores, como a Luisa. Enormes trasgresores, cultos, atiborrados, plenos de manzanas y en cueros, en cueros siempre, desnudos siempre, enfebrecidos siempre, con esa hilaridad del que nos cuenta algo y ese algo no tiene sino la violencia de existir, la precisión de hacerse a nuestra imagen, de ser cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro así, definitivamente, &lt;em&gt;Sequana barrosa&lt;/em&gt; y penetro en el verbo de la deidad, me acerco hasta su oráculo. Subo a la embarcación que hay bajo sus pies y veo los escritos, no sé si un poemario, no sé si un codicilo, no sé si es un grimorio, no sé si otra manera de entreabrir una lumínica cajita de Pandora y me sumerjo en sus páginas. He viajado mucho, he conocido mucho, he leído en las manos de Luisa las letras de los clásicos, he aprendido París, otro París distinto al de la voz de Piaf, pero la misma música; al de los violinistas, pero de igual madera. Me he sentado en las calles en donde retozó la Maga de Cortázar, me he inundado la sangre de todo lo que es sangre, de todo lo que es letra, de todo lo que es filo cortante, de poesía.&lt;br /&gt;Cuando leáis la obra, no la miréis distinta por la táctica, no la nombréis distinta por el metro, no digáis qué horizonte separa la poesía en prosa de la prosa poética; vivid aquí París, bebed aquí París, fornicad en los versos de París. La noche, hasta en Pigalle, es un molino y gira, la vida es un molino, la palabra se vuelca y se contiene, la poesía es diva y ha salido a entonar en las manos de Luisa un cancán, a mostrarnos sus muslos, a zaherirnos.&lt;br /&gt;Detrás de las vitrinas de los versos están ellas, las musas más procaces, las putas más angélicas, las letras más hermosas con pechos ateridos de amor. Entrad, el libro es joven. Comprad, la noche es larga. Escuchad, disfrutad del verbo y de la carne. Abrid vuestras entrañas a aquellas que se ofrecen. Esto es Pigalle, señores y el que no participa no sabe qué es la noche y pierde la ilusión de ver la vida.&lt;br /&gt;No os detengáis, oíd, la libertad empieza en su palabra, nada tiene valor si no se escandaliza a nadie. Hale hop, al salón, a escuchar la dulcísima voz de la oráculo, la poesía está luciéndose más ataviada y más desnuda que nunca esperando unos ojos carnales que la miren.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;© Dolors Alberola&lt;br /&gt;Jerez, octubre, 2007&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-5749630913881829911?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/5749630913881829911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=5749630913881829911' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/5749630913881829911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/5749630913881829911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2007/10/nocturno-parisino-presentacin-del-libro.html' title='&apos;Nocturno parisino&apos;. Presentación del libro &quot;SEQÜANA BARROSA&quot;'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7jYjB5YSI/AAAAAAAABs8/IUI3yo7bgJE/s72-c/Luisa+F..JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-6993994194723923452</id><published>2007-10-26T10:32:00.001Z</published><updated>2008-07-29T10:37:29.941+01:00</updated><title type='text'>EL BLUES DE TRISTÁN</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7kpP1liEI/AAAAAAAABtE/tKDOQgmFf84/s1600-h/untitled.JPG"&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228367614700783682" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7kpP1liEI/AAAAAAAABtE/tKDOQgmFf84/s400/untitled.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RyHCsZ9zXhI/AAAAAAAAA7k/ozaM5wGsVP0/s1600-h/untitled.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Bucher, André:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;El blues de Tristán&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Traducción y postfacio de Carmen Torregrosa&lt;br /&gt;Madrid, Ed. El Funambulista, 2007 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffcc66;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;En una granja perdida en los Alpes de la Provenza, Tristán es testigo con seis años del asesinato de su madre por unos desconocidos. Será un joven Tristán, que pronto saldrá de la cárcel en la que ingresó por haber matado a su vez a los agresores de su madrastra, quien nos narre la historia de su vida, una vida en la que los pájaros y la naturaleza –dura, magnífica, omnipresente– son su único consuelo. Y nos la cuenta como si de un &lt;em&gt;blues&lt;/em&gt; se tratara. Como bien dice en su postfacio Carmen Torregrosa, traductora de esta obra llena de imaginación verbal y de contenido lirismo: “Porque un blues es en definitiva esta novela, un largo blues púdico y melancólico, pero también lleno de humor y de poesía. &lt;em&gt;El blues de Tristán&lt;/em&gt; el Triste, que bien podría desarrollarle, como ha dicho el propio autor –gran lector de Rick Bass, Jim Harrison y los escritores amerindios– en una granja de la Luisiana, en delta del Missisipi, entre aguas lentas y campos de algodón”.&lt;br /&gt;Novela de iniciación, melancólica y punzante, &lt;em&gt;El blues de Tristán&lt;/em&gt;, segunda obra publicada de André Bucher, escritor tardío y agricultor biológico en el valle de Jabron, obtuvo el Premio Terre de France-La vie 2004, y es tanto la historia de unos personajes duramente golpeados por el destino como la de un mundo rural que se resiste a desaparecer.&lt;br /&gt;André Bucher nace el 12 de julio de 1946 en Alsacia (Francia). Desde niño ayuda a su padre, agricultor aficionado, a cultivar el campo. Con la entrada en la adolescencia y pese a sus buenos resultados académicos, se inclina por la formación profesional. Autodidacta, ejerce numerosos oficios en la más pura tradición beatnik: camionero, leñador, estibador, pastor… Viaja mucho. A principios de los setenta se interesa por lo que se convertirá en su profesión y su pasión: la agricultura ecológica. Desde 1974 vive en Montfroc (Provenza), en una granja a 1.100 metros de altitud, donde se gana la vida como agricultor y leñador, siempre comprometido con el medio ambiente y los intereses de los campesinos. Hace más de veinte años puso en pie la mayor feria ecológica de la región y plantó con cuatro compañeros más de 20.000 árboles en dos años, levantando un bosque que mantiene y contempla con orgullo como regalo para futuras generaciones. Está casado y es padre de tres hijos y nueve manuscritos de los que en francés se han publicado cuatro, con éxito de crítica y de público: &lt;em&gt;Le Pays qui vient de loin&lt;/em&gt; (2003), &lt;em&gt;Le Cabaret des oiseaux&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;El bues de Tristán&lt;/em&gt;- 2004), &lt;em&gt;Paus à vendre&lt;/em&gt; (2005) y &lt;em&gt;Déneiger le ciel&lt;/em&gt; (2007).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Redacción.-&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-6993994194723923452?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/6993994194723923452/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=6993994194723923452' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/6993994194723923452'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/6993994194723923452'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2007/10/en-una-granja-perdida-en-los-alpes-de.html' title='EL BLUES DE TRISTÁN'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7kpP1liEI/AAAAAAAABtE/tKDOQgmFf84/s72-c/untitled.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-4993923393907735743</id><published>2007-06-21T22:58:00.001Z</published><updated>2008-07-29T10:40:51.714+01:00</updated><title type='text'>"NO PODRÁ SUCEDER": La imposible realidad de Josela Maturana</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7lcEggd9I/AAAAAAAABtU/t1TdOX8peJQ/s1600-h/49_-_Josela_Maturana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5228368487832909778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7lcEggd9I/AAAAAAAABtU/t1TdOX8peJQ/s400/49_-_Josela_Maturana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RnsDR8SfTyI/AAAAAAAAAV8/Gc_i3rIZGyE/s1600-h/49.-+Josela+Maturana.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;- Maturana, Josela:&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;No podrá suceder&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Algeciras, Fundación Municipal de Cultura, 2007&lt;br /&gt;Colección Bahía, núm. 40&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ffcc66;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Quizá sin proponérselo, fue Cernuda quien, debatiéndose entre la realidad y el deseo, colocó la poesía en el plano de éste, abriendo para ella interrogantes cuya respuesta –dijo- nadie conoce. Explorarlos, adentrándose en un terreno de imposibles certezas, constituye desde entonces un ejercicio apasionante y un reto tan difícil como aventurado, al que muchos poetas no se han querido sustraer.&lt;br /&gt;Es el caso de Josela Maturana que, desde su retiro de San Fernando, alejada del tráfago de capillas y banderías, ha venido edificando una obra coherente, sólida y hermosísima, capaz de resistir los embates del tiempo y los sordos ataques de la mediocridad. Su trayectoria, breve pero firme e intensa, se asienta en la solvencia de su palabra cuanto en el rigor de sus construcciones y está jalonada por reconocimientos tan inequívocos como el premio Carmen Conde (con &lt;em&gt;Oficio del regreso&lt;/em&gt;; Madrid, Torremozas, 1999) o la proeza de haber colocado &lt;em&gt;La soledad y el mundo&lt;/em&gt; (Madrid, Visor, 2000) en la final, siempre reñida y polémica, del Ciudad de Melilla. Antes, en la ciudad de su exilio, había publicado &lt;em&gt;La vida inédita&lt;/em&gt; (1997). Equipaje con creces suficientes para saltar el muro de las antologías que, como señaló Gil de Biedma, constituyen un pasaporte a la inmortalidad.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No podrá suceder&lt;/em&gt;, ganador de la última convocatoria del premio Bahía (Algeciras, FMC, 2007), nos conduce a un espacio más lejano, si cabe, que el de las célebres preguntas cernudianas, al emplazarse directamente en el territorio de lo imposible.&lt;br /&gt;En la cita inicial, nos anticipa María Zambrano la que, a lo largo de sus treinta y tres poemas, será clave del libro: &lt;em&gt;todo tiene derecho a ser hasta lo que no ha podido ser jamás&lt;/em&gt;. Nos encontramos, pues, en el complejo espacio de la realidad ontológica, que no deja a la voz lírica sino un leve resquicio para la lucidez: el presente, fugaz, como sabemos, e inaprensible acaso.&lt;br /&gt;Instalada en su devenir, afronta la poeta dos ámbitos imposibles: la memoria, por una parte, que congela el pasado y lo revive, y el futuro, por otra, absolutamente desconocido e imprevisible.&lt;br /&gt;La memoria, sin embargo, nos suministra imágenes de la realidad, pero no es, en modo alguno, la realidad, que nos muestra impregnada de nuestras propias fantasías, fabulada –en suma- por el sujeto: &lt;em&gt;Por la escalera de la memoria umbría/ desciende el lento polvo de una fábula/ arrastrando su cola de deseo,/ su enigma y su proverbio irrefutable,/ con mirada de perro abandonado&lt;/em&gt; –escribe al respecto la autora-.&lt;br /&gt;El futuro también es ficción y se define, en oposición a lo recordado, como el ámbito de lo incierto, pero a su vez de aquello que, posible, lo es únicamente en el deseo, en el sueño, en lo desconocido. Y, en tanto que potencia, aparece como imposible en el espacio de la realidad. Josela Maturana, en el precioso e inteligente poema (&lt;em&gt;Incertidumbre en la hierba&lt;/em&gt;) que abre la segunda parte del libro, lanza un órdago a Wordsworth, enfrentando a su esplendor de recuerdos románticos &lt;em&gt;la íntima rotura del olvido&lt;/em&gt; y escribe: &lt;em&gt;Entonces&lt;/em&gt; (…)/ &lt;em&gt;qué nos queda de la lúcida rebelión o del museo de cera/ donde duermen los autos de los sueños&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Entre lo inalcanzado y lo incierto, la poesía nos brinda el único instrumento y nos señala el único camino para movernos a través del tiempo y crear en el poema un conato de realidad en el cual lo imposible se materialice &lt;em&gt;para añadir más sueño a lo imposible&lt;/em&gt; (si se nos permite la redundancia de la cita).&lt;br /&gt;Cuáles sean las fuentes de nuestras percepciones es cuestión de difícil y acaso inútil resolución cuando habla el poeta desde los sentimientos y fija la mirada en el objeto de su ternura: &lt;em&gt;La multitud es una niña triste,/ pero nadie la ve./ Nadie la ve &lt;/em&gt;–leemos en el emocionante &lt;em&gt;Tres partituras para una niña eterna&lt;/em&gt;-. O bien este guiño a Vicente Aleixandre: &lt;em&gt;Antes de que termine la película ya sabes el final./ Se querían. Se querían./ No debieron morir&lt;/em&gt;. La muerte es, en efecto, el horizonte de nuestras certezas.&lt;br /&gt;Estamos ante un libro profundo, misterioso, de hondísimo calado, en el que la experiencia se depura hasta límites insospechados, para al fin trascenderse en conocimiento y tornar a su origen, transustanciada, por medio de la palabra; una palabra que nombra y, sobre todo, sugiere, arañando la niebla, &lt;em&gt;el secreto misterio de todo lo imposible&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffcc66;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;© Domingo F, Faílde&lt;br /&gt;Jerez, junio, 2007 &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-4993923393907735743?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/4993923393907735743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=4993923393907735743' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/4993923393907735743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/4993923393907735743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2007/06/no-podr-suceder-la-imposible-realidad.html' title='&quot;NO PODRÁ SUCEDER&quot;: La imposible realidad de Josela Maturana'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/SI7lcEggd9I/AAAAAAAABtU/t1TdOX8peJQ/s72-c/49_-_Josela_Maturana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-7761807057524001527</id><published>2007-05-26T17:30:00.000Z</published><updated>2007-05-26T18:14:19.311Z</updated><title type='text'>Tierra, mundo y poesía: “Habitación en la tierra”, último libro de Julio Rivera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RlhuyG_PE1I/AAAAAAAAAUk/fPwf8vNPNSo/s1600-h/Julio+Rivera+Cross.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068923187753849682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RlhuyG_PE1I/AAAAAAAAAUk/fPwf8vNPNSo/s400/Julio+Rivera+Cross.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;- Rivera, Julio:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Habitación en la tierra&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Jerez, EH Editores, 2006.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Confieso que, ante el título del libro, sentí cierto recelo. &lt;em&gt;Habitación en la tierra&lt;/em&gt; mostraba a todas luces una enorme proximidad a aquella &lt;em&gt;Residencia en la tierra&lt;/em&gt;, que firmara en su día el inolvidable Pablo Neruda. Pronto, no obstante, deseché mis cautelas sobre el particular, al comprobar, &lt;em&gt;golpe a golpe y verso a verso&lt;/em&gt;, que poco o nada tenían ambos en común, a no ser esa &lt;em&gt;honda palpitación del espíritu&lt;/em&gt; en que, según Antonio Machado, se asentaba el misterio de la poesía.&lt;br /&gt;Desterremos, por tanto, la inútil tentación de comparar, si bien me gustaría, por colocar las cosas en su sitio, detenerme en una sencilla cuestión de matiz, que termine de deslindar ambos libros. Y es que si &lt;em&gt;habitación&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;residencia&lt;/em&gt; son palabras sinónimas, existen en origen algunas diferencias que, en el caso que nos ocupa, contribuyen a singularizar uno y otro discurso, conduciéndolos por cauces muy distintos. &lt;em&gt;Residir&lt;/em&gt; –según el diccionario de la RAE- significa, entre otras acepciones, &lt;em&gt;estar establecido en un lugar&lt;/em&gt;, frente a &lt;em&gt;habitar&lt;/em&gt;, que, en su sentido más ecológico, significa &lt;em&gt;vivir&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;morar&lt;/em&gt;. Así habrá que entender esta &lt;em&gt;Habitación en la tierra&lt;/em&gt;, concebida como el espacio intrínseco de la vida, acaso el único posible en la vastedad del Universo.&lt;br /&gt;Julio Rivera Cross (Jerez de la Frontera, 1943) pertenece a una casta de poetas de raza, para quienes la obra literaria no puede permitirse lagunas ni flecos. El más alto rigor estético convierte, pues, su pluma en gubia y esculpe, de este modo, sus sintagmas, sus versos, los poemas, piezas perfectamente construidas sobre cimientos tan sólidos como simples: el corazón, el pensamiento, el lenguaje.&lt;br /&gt;De ahí que el propio título, más que una referencia, sea un significante. Al mirar la cubierta, nos encontramos ante un distribuidor, del que parten pasillos (las cuatro divisiones del libro) que llevan al lector a las distintas estancias del edificio: los poemas. La estructura, en sí misma, posee, ya de entrada, un carácter simbólico, que incide sobre la idea central del discurso: la tierra es el espacio de la vida y el hombre, al habitarla, la ha convertido en Mundo, esto es, en objeto de conocimiento, estableciéndose entre ambos una suerte relación interactiva, transformadora y creadora. En suma, un verdadero milagro cósmico, que la ciencia analiza, la técnica transforma y el arte, la poesía, celebran y trascienden, generándose así un movimiento dialéctico cuya expresión natural es el tiempo, frente a lo cual la muerte abre un raro portillo hacia la eternidad.&lt;br /&gt;El poema inicial anticipa al lector el plan del libro. Nos hallamos ante un canto órfico en el que la naturaleza, a través de las criaturas, los elementos, las cosas, glosa su propio orden, su triunfo sobre el caos. Y son ellas –las criaturas, como en el C&lt;em&gt;ántico espiritual&lt;/em&gt; de San Juan de la Cruz- las que, al dar testimonio de sí, testifican el todo. Es un poema de celebración geocéntrica: la tierra se hace Mundo porque la habita el hombre y, como ya hemos dicho, la erige en objeto de conocimiento. Todo en ella es armónico, coherente, un instante que busca eternizarse más allá de la muerte.&lt;br /&gt;No es de extrañar por ello que la primera estancia la habiten los cuatro elementos constitutivos. A la manera de los viejos filósofos presocráticos, Rivera Cross los hace aparecer, uno a uno: la tierra, identificada con la carne del hombre; el agua, sangre o fluido del mundo, al que, no obstante, esculpe con cincel erosivo; el aire, respiración del mundo y sustancia que llena el espacio vacío; y el fuego, la energía, creadora o destructora según los casos. A ellos, por que no todo sea material y tangible, ha añadido el poeta la noche, &lt;em&gt;esa soledad honda/ que fue presentimiento&lt;/em&gt;, cuyo correlato hay buscarlo en la incertidumbre, pero también en el sueño, que da paso a la luz de cada día, anunciada por el trinar de los pájaros (&lt;em&gt;Llegan a mi jardín&lt;/em&gt;, tal vez el mejor poema de la primera parte), cuyo canto celebra la realidad que la luz ilumina.&lt;br /&gt;Todo transcurre, pues, en armonía, pero ésta no es sino mera apariencia, resultado del conocimiento que ordena las cosas, lo cual, sin embargo, desvela la inquietante presencia de la muerte y la barroca fugacidad de la vida. Tratando de burlarla, el hombre inventa el arte, haciendo que &lt;em&gt;las cosas trasciendan su esencia de utensilio&lt;/em&gt;. A través de la contemplación de una crátera griega (&lt;em&gt;En el museo&lt;/em&gt;, otro poema glorioso), el yo-lírico descubre la historia, &lt;em&gt;la caducidad de todo cuanto existe&lt;/em&gt;, en tanto un cuadro célebre, la &lt;em&gt;Vieja friendo huevos&lt;/em&gt;, de Velázquez, muestra la posibilidad de detener el instante, apresando así lo fugaz. Y, por si hubiera duda, el poeta nos lleva a las ruinas de una catedral: todo es desolación, es cierto, pero ahí está, ahí queda, como testigo mudo de sus constructores; &lt;em&gt;en su patetismo&lt;/em&gt; –dice Julio Rivera- &lt;em&gt;hay un esplendor que conmueve.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Tras &lt;em&gt;Un cántico esencial&lt;/em&gt;, en torno a la poesía y el lenguaje, un poema –extrañamente segregado de su propio capítulo- pone broche de oro a la segunda parte: &lt;em&gt;La luz&lt;/em&gt;, grande en su sencillez, construido sobre una anáfora que convierte el título en resplandor. Se trata, sin duda, de un texto iniciático, una especie de mantra o salmodia, con el que hombres y cosas, vivos y muertos piden luz.&lt;br /&gt;Sin olvidar que el arte es hijo de la técnica, el tercer apartado nos conduce a las cosas cotidianas. Si el mundo es una casa, es preciso adaptarlo a la necesidad de sus moradores. Los objetos que nos son familiares constituyen en sí un canto a la experiencia y al trabajo (&lt;em&gt;Nuestros&lt;/em&gt; &lt;em&gt;pequeños mundos&lt;/em&gt;, otro poema recomendable), pues en ellos reside la verdad, cubierta, desde luego, por el polvo, &lt;em&gt;la débil túnica con que el tiempo viste las cosas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Para cerrar el libro, el poeta da un salto hacia lo abstracto. De lo concreto, en fin, a la metafísica, buscando una noción de trascendencia que no acaba de definir. Josefa Parra Ramos habla en el prólogo de esa búsqueda que queda, sin embargo, en mera indagación, y digo yo si no es deliberado que el autor, en un alarde de inteligente prestidigitación, haya arañado la niebla –no es la primera vez que aludo a Machado- para enseñarnos sólo los rasguños y hacernos intuir que, en definitiva, &lt;em&gt;en el umbral del sueño/ muestran los nombres&lt;/em&gt; &lt;em&gt;lo que no se nombra&lt;/em&gt; y que acaso la eternidad sea tan sólo y no es poco la liberación del dolor y de las servidumbres de la vida.&lt;br /&gt;Hay en el libro mucha sabiduría, tributaria de la experiencia, más que de una erudición que se da por supuesta. Como Juan de Mairena, Rivera, también compositor y letrista de canciones flamencas, ha desnudado el texto, lo ha descarnado incluso, para llegar a la esencia de lo nombrado y al misterio inefable de lo callado. Como los alarifes de otro tiempo, elabora el discurso con la piedra pulida de la palabra, sin más ornato ni adjetivación que lo elemental. Metáforas, símiles y algunas prosopopeyas, introducen la nota extrañadora, el toque de maestría.&lt;br /&gt;Y el resto, transparencia.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;© Domingo F. Faílde&lt;br /&gt;Jerez, mayo, 2007.- &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-7761807057524001527?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/7761807057524001527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=7761807057524001527' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/7761807057524001527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/7761807057524001527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2007/05/tierra-mundo-y-poesa-habitacin-en-la.html' title='Tierra, mundo y poesía: “Habitación en la tierra”, último libro de Julio Rivera'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RlhuyG_PE1I/AAAAAAAAAUk/fPwf8vNPNSo/s72-c/Julio+Rivera+Cross.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-6824505465950819413</id><published>2007-02-11T13:56:00.000Z</published><updated>2007-02-11T14:08:47.187Z</updated><title type='text'>YO, JUAN, EL DISCÍPULO AMADO. Una novela de Rafael Esteban Poullet</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/Rc8gnpYhfVI/AAAAAAAAAJc/WPbXahcVX_Y/s1600-h/Rafael+Esteban+Poullet.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5030275174291832146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/Rc8gnpYhfVI/AAAAAAAAAJc/WPbXahcVX_Y/s400/Rafael+Esteban+Poullet.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;- Poullet, Rafael E.:&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Yo, Juan, el discípulo amado (la historia de amor jamás contada)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Jerez, Tierra de Nadie, 2007.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un apéndice bibliográfico, sucinto pero certero, cuyas nociones básicas se resumen al principio del libro, pone sobre el tapete los naipes del autor. Lo que viene después, nos advierte, pertenece a la esfera de la ficción y ha de ser entendido como tal. Un aviso que, acaso innecesario, nos anticipa un texto proclive a la polémica, cuando no abiertamente al escándalo. Sin embargo, ahí están las razones, los fundamentos, la autoridad ajena, tan escolástica, recordando al lector que nada de lo expuesto a continuación se sostiene en el aire y que si la palabra, el discurso tejido con mimbres vigorosos, pueden alzar murallas ante el Infierno, otro tanto la fábula.&lt;br /&gt;He aquí lo que sugiere sutilmente el preámbulo, también breve e igualmente certero, con que Rafael Esteban Poullet, como hiciera quinientos años antes el bachiller Fernando de Rojas, previene a sus lectores y se pone, él mismo, a resguardo de andanadas y imprecaciones.&lt;br /&gt;No será ésta la única concomitancia con aquel viejo género que, en los albores del Renacimiento, se llamara comedia humanista, cuyo exponente máximo fue la tragicomedia que hoy conocemos como &lt;em&gt;La Celestina&lt;/em&gt;. Y Faelo, todo un clásico, que incluso acostumbra a fechar sus escritos en la era de Augusto, se acoge a las maneras del género aludido y dispone sobre el diálogo el peso de la narración, con la ayuda de entradas y acotaciones que, en este caso, atestiguan que el texto fue, antes que novela, un guión destinado a la pantalla. Lo narrativo, pues, se reduce a pequeñas observaciones, que dispensa el autor con pinceladas breves aunque precisas, para crear, a modo de decorado, una atmósfera estética que, a veces, nos recuerda los cuadros de Alma Tadema, acaso un paradigma de belleza en contraste con la extrema sordidez de determinados pasajes. Lo dramático, en cambio, se expande, poderoso, en el discurso, indicando, sin duda, que, tras la historia y los propios personajes, se yergue la palabra, con sus verdades y sus mentiras, su frío, su calor o su tibieza, como protagonista de excepción.&lt;br /&gt;Estos conceptos condicionan la estructura de la novela, a la cual no es ajena la propia arquitectura de los evangelios, disponiendo el relato en secuencias, ricas en diálogo y concisas informativamente. Con tales elementos, el autor nos adentra en su tesis: Juan, el discípulo amado de Jesús, no era uno más del grupo ni, como se imagina en otra brillante novela sobre este mismo asunto (cf. &lt;em&gt;El discípulo amado&lt;/em&gt;, de Antonio Enrique), hijo del nazareno y María de Magdala, sino amado de éste, a la usanza de los efebos griegos que, en una sociedad helenizada, debieron ser, de hecho, apreciados y acaso tolerados en un entorno decadente en el que rivalizaban, por una parte, los saduceos, exquisitos y doctos, fariseos y otros grupos acomodados, dóciles al Imperio romano, y, por otra, un pueblo levantisco y fanatizado, que odia a Roma y se aferra a la equívoca idea del Reino, como tabla de salvación y alternativa de independencia: son los celotes y su brazo armado, los sicarios, con quienes se confunde el ambiguo discurso de Jesús. Los celos del Iscariote, que desea al muchacho y mira a su maestro con reconcomio, le inducen a la traición. Y, una vez consumada, con Jesús en poder de sus enemigos, Judas violará a Juan, que será mancillado horas más tarde por los rudos soldados del pretorio, cuyos brutales procedimientos contrastan con el delicado platonismo que parece presidir las relaciones de Juan y Jesús, no exentas sin embargo de murmuraciones ni ajenas a las fricciones que por su causa estallan en el grupo de discípulos.&lt;br /&gt;Sus disputas, aunque colaterales, no carecen de interés. En primer lugar, porque proporcionan al autor ocasión y fundamentos para caracterizar a sus personajes, con gran economía de recursos; y, en segundo término, porque habrán de servirle al final para subrayar la contradicción entre los hechos supuestamente reales y la versión, depurada y manipulada, que, a través de los evangelios canónicos, se convierte en artículo de fe.&lt;br /&gt;Un capítulo basta, el XXII, para demoler los pilares de la nueva religión y entroncar con las tesis de, entre otros, Alfred Loisy, para quién &lt;em&gt;el reino no llegó; lo que llegó fue la Iglesia&lt;/em&gt;. La muerte, violenta y oscura, de Juan, seguida de la quema del manuscrito que sustenta a la novela (y acerca del cual, justo es anotarlo en el debe, no se ofrece noticia alguna), pone los dogmas bajo sospecha. Pero éstos, como advirtió el autor, son objeto de fe y quedan, por tanto, al margen de la razón.&lt;br /&gt;Rafael Esteban Poullet (El Puerto de Santa María, 1935) ha escrito una magnífica novela, en la que, con rigor y sensibilidad, ha sabido volcar su propia visión del mundo. En ella, desde luego, se entrelazan el hondo lirismo del poeta, su obsesión por el mundo clásico y el portentoso conocimiento que del mismo posee, su denodada lucha por la razón y su estética peculiar. &lt;em&gt;Yo, Juan, el discípulo amado&lt;/em&gt; es un libro valiente, que entraña muchos riesgos. Narrativos, como el propio lector percibirá. Y otros, naturalmente, que asoman tras el humo de las hogueras, apagadas –y ojalá para siempre- por el aliento de la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;© Domingo F. Faílde&lt;br /&gt;Jerez, febrero, 2007&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-6824505465950819413?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/6824505465950819413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=6824505465950819413' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/6824505465950819413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/6824505465950819413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2007/02/yo-juan-el-discpulo-amado-una-novela-de.html' title='YO, JUAN, EL DISCÍPULO AMADO. Una novela de Rafael Esteban Poullet'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/Rc8gnpYhfVI/AAAAAAAAAJc/WPbXahcVX_Y/s72-c/Rafael+Esteban+Poullet.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-5793351202788865337</id><published>2007-01-25T16:48:00.000Z</published><updated>2007-01-25T16:57:07.944Z</updated><title type='text'>EL CANON, por Álvaro Altozano</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RbjhQg046YI/AAAAAAAAAEk/E_xxtMj3cRI/s1600-h/leighton3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5024013058137713026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RbjhQg046YI/AAAAAAAAAEk/E_xxtMj3cRI/s400/leighton3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; EL CANON:LOS CUENTOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1."El rayo de luna" Gustavo Adolfo Bécquer&lt;br /&gt;2."El retrato oval" Edgar Allan Poe&lt;br /&gt;3."El gigante egoista" Oscar Wilde&lt;br /&gt;4."El miedo" Ramón del Valle-Inclán&lt;br /&gt;5."Las ruinas circulares" Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;6."La noche boca arriba" Julio Cortázar&lt;br /&gt;7."El hermano cambiado" Dino Buzzati&lt;br /&gt;8."Un recuerdo navideño" Truman Capote&lt;br /&gt;9."La pelea" Harold Brodkey&lt;br /&gt;10."Y aquí es donde hay tigres" Ray Bradbury &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;EL CANON:LO MEJOR DE LA CIENCIA-FICCION&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1."Hacedor de estrellas" Olaf Stapledon&lt;br /&gt;2."Crónicas marcianas" Ray Bradbury&lt;br /&gt;3."Soy leyenda" Richard Matheson&lt;br /&gt;4."Un mundo feliz" Aldous Huxley&lt;br /&gt;5."1984" Geoge Orwell&lt;br /&gt;6."Nosotros" Eugene Zamiatin&lt;br /&gt;7."El planeta de los simios" Pierre Boule&lt;br /&gt;8."Mecanoscrito del segundo origen" Manuel de Pedrolo&lt;br /&gt;9."Lágrimas de luz" Rafael Marín&lt;br /&gt;10."Picnic junto al camino" Arcadi y Boris Stugasky&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;EL CANON DE UN LECTOR APASIONADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1."Los Ídolos" Manuel Mujica Láinez&lt;br /&gt;2."Sobre héroes y tumbas" Ernesto Sábato&lt;br /&gt;3."Narciso y Goldmundo" Herman Hesse&lt;br /&gt;4."Retrato del artista adolescente" James Joyce&lt;br /&gt;5."El principito" Antoine de Saint-Exupery&lt;br /&gt;6."El filo de la navaja" William Somerset-Maugham&lt;br /&gt;7."Martin Eden" Jack London&lt;br /&gt;8."El barón rampante" Ítalo Calvino&lt;br /&gt;9 "San Manuel Bueno, mártir" de Miguel de Unamuno.&lt;br /&gt;10."La historia interminable" Michel Ende&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;© Álvaro Altozano&lt;br /&gt;Jerez, 2007&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-5793351202788865337?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/5793351202788865337/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=5793351202788865337' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/5793351202788865337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/5793351202788865337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2007/01/el-canon-por-lvaro-altozano.html' title='EL CANON, por Álvaro Altozano'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RbjhQg046YI/AAAAAAAAAEk/E_xxtMj3cRI/s72-c/leighton3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5782749972751687250.post-191513863542324278</id><published>2006-12-26T18:44:00.000Z</published><updated>2006-12-26T19:29:24.958Z</updated><title type='text'>Declaración de intenciones</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RZF1g5swBpI/AAAAAAAAABs/qVJ8NlkHT7s/s1600-h/Domingo+F.+Fa%C3%ADlde.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5012917068344854162" style="FLOAT: right; 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La crítica de éstos o en torno a ese mundillo que generan quiere ser contenido exclusivo de una página, cuyo mayor empeño es decir lo que piensan sus responsables y colaboradores, sin tapujos hipócritas ni concesiones a la publicidad, negándose sin embargo a la descalificación, el insulto, la sal gorda y las malas maneras.&lt;br /&gt;Aspiramos a realizar una crítica en clave positiva, resaltando defectos y cualidades o viceversa, con talante constructivo y el máximo rigor, lo cual debe exigirnos una lectura atenta, un análisis minucioso y un juicio insobornable de todos aquellos textos que, en opinión del crítico, merezcan ser tomados en consideración.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aceptadas estas premisas, &lt;em&gt;Temblad, temblad, malditos&lt;/em&gt; publicará las reseñas que se le envíen por correo electrónico a la dirección &lt;a href="mailto:escritoresindependientes@gmail.com"&gt;escritoresindependientes@gmail.com&lt;/a&gt;, a partir del próximo 2 de enero. Los textos, de extensión razonable, deberán ostentar la firma de sus autores. Aquí no tienen sitio el anonimato mediocre ni el antifaz de la cobardía: quien tenga algo que decir, lo dice; y el que no, se calla. Incluyendo el derecho a la réplica, que ha de regirse por las mismas normas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sabemos, desde luego, cuánta utopía subyace en este empeño, y es ella, justamente, la que nos mueve. Acaso nos quedemos en el intento o, simplemente, avancemos un poco. No importa. Merecerá la pena nuestro intento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;©&lt;/strong&gt; Domingo F. Faílde,&lt;br /&gt;Coordinador.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5782749972751687250-191513863542324278?l=hojasdecriticaliteraria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/feeds/191513863542324278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5782749972751687250&amp;postID=191513863542324278' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/191513863542324278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5782749972751687250/posts/default/191513863542324278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://hojasdecriticaliteraria.blogspot.com/2006/12/declaracin-de-intenciones.html' title='Declaración de intenciones'/><author><name>Escritores Independientes de Andalucía</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_ZmQfug2uarA/RZF1g5swBpI/AAAAAAAAABs/qVJ8NlkHT7s/s72-c/Domingo+F.+Fa%C3%ADlde.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
